
Una mano temblorosa sostenía mis esperanzas envueltas en una rosa azul engalanada.
Volamos ella y yo hacia tu puerta. Tras nerviosos segundos de exitación apareciste frente a mí sorprendido, confundido...
Mi corazón latía obsesionado con volar
Mis pupilas crecieron, mis manos temblaron y sin aire mi calma quedó.
Extendí mi mano con una temblorosa sonrisa y te entregué mi vida, esa tarde en esa rosa.
Observé que todo tu cuerpo expresó lo que allí sentiste. Tus ojos, tu boca, tu rostro, tus manos... parado en desprecio, derramando disgusto pulverisaste mi dignidad y sin piedad disparaste silencio en mi corazón.
Inmóvil sin respirar, un abismo me arrastró a un infierno en ese momento.
Te despediste como si no me hubieras reconocido...
...ahí se perdió mi rosa, en un oscuro (invierno) infierno frío



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